domingo, 14 de octubre de 2012

Labios Rosa, Labios Azules Capitulo 9



Seis de la mañana. Cassie apaga el despertador antes de que este suene. Esta despierta desde las tres. La culpa no la deja dormir más.

Sin muchas ganas va al cuarto de baño, en el espejo esta todavía la toalla que puso hace una semana para taparlo ¿Sera que hoy si la quita? Camina hacia ella y ve la báscula de baño más halla. Se detiene frente al espejo y de un tirón le saca la toalla. Se mira fijamente. Su estómago esta redondeado, sus brazos se ven grandes, sus senos son enormes y su rostro es como una pelota… tan redonda. Cassie sabe que mirarse es mucho castigo, pero se obliga hacerlo.


Busca la báscula y con los ojos cerrados se para en ella.

48 kilos.

¿Es suficiente? Se pregunta a sí misma. No.  Le responde el espejo.

Necesita una ducha; como siempre se mete en la bañera, no le gustan las duchas por más rápidas que sean, no le gusta tocar su cuerpo al estar desnuda, siente más ira, siente más asco… Si se echaba allí un rato, ella siempre había pensado que era como acostarse en sus miserias pero de alguna forma extraña y masoquista le gustaba. Abre la llave y se mete en el agua fría. La ventana del baño es apenas un rectángulo pequeño, lo mira detenidamente mientras el agua sigue saliendo y siente su cuerpo entumecido, es tan pequeña. Solo detrás de esta se refleja un cielo gris, típico de este noviembre. En unos minutos más y ya no sentía su cuerpo, parte gracias al agua y parte a su cabeza, se encontraba ida, mirando fijamente el día y sintiéndose tan llena y vacía.


Al bajar solo encontró el desayuno en la mesa, su madre debía de haberse ido a ese nuevo trabajo suyo, ya no cosía todo el día, eso era algo bueno para ella, suponía. Tomo el plato y tiro toda la comida en el cubo de la basura, algo en su interior la reprendió pero solo fue levemente, esto le decía que estaba mal; no estaba mal que no comiera, pero sí que tirara la comida ¿Pero que podía hacer? Si su madre llegaba y la encontrara en el mismo lugar se enojaría.

Sus padres habían asumido que todo termino hace tres años, que nunca más tendrían que controlar su peso, que esos meses en rehabilitación fueron suficiente, que su hija era sana, que su hija era buena, que su hija era perfecta, que su hija era feliz…

Solo había fingido, tomaba las pastillas, comido, no vomitado, pero en su cabeza siempre se sintió como un cerdo, cuando salido de allí le tomo unas cuantas semanas bajar de peso y sus padres no lo habían notado, según había encontrado amigos y ellos creyeron que la sombra que se cernía sobre su única hija ya paso; todo estaba bien. Nada estaba bien, ella se estaba desboronando más, pero si no tenía cuidado y con un poco más de poca atención de sus padres no notarían nada, no tendría que volver a esa prisión de falsa calma. Nunca más.

Tomo sus llaves y se quedó parada frente a la puerta sin abrir, algo en su vago ser le decía que cuando abriera la puerta allí estaría Gabriel como el día anterior, estúpidas ilusiones. Abrió de un tirón y lo único que había allí era hojas secas por donde mirará. Encendió el auto y se fue al instituto, no todo era tan malo, lo vería allí; ya estaba prestando un poco de atención a su alrededor y el estaría en su clase.




Rose


Rose no va con retraso, y se siente un poco normal al no correr por la calle de árboles coloreados por el otoño, la mañana resulta fría, pero se siente bien andar si la prisa, sin sentir que es perseguida.
Al llegar al instituto va con suficiente calma hacia su casillero, busca sus libros, y camina hacia la clase, en el reloj de pared faltan cinco minutos para que comiencen las clases, pero se siente bien escoger un asiento por esta vez.

Al caminar, se fijó más en su alrededor, un poco más allá de su casillero un rostro salió detrás uno y por unos segundos la miro fijamente. Creía reconocer ese rostro y, sin saber porque le sonrió; el rostro tardo unos segundos en reaccionar pero le devolvió la sonrisa que pensó Rose, debía de costar mucho.
Se acercó a ella, hoy estaba de un humor increíble.

-Hola-. Le dijo.

-Hola.- contesto titubeando.

-así que si estudiabas aquí-. Se rió Rose.

Rose pensó en unos segundo cual era el nombre que ella le había dicho… Ah sí, Cassie.

-¿Cassie no?-.

-¿Rose? -.

-exacto, bueno tengo que irme a mi clase, ya nos veremos por allí-. Le sonríe y se va, mucho más sorprendida por su actual ánimo.

Nunca había considerado tener una amiga, con tantos problemas encima no parecía resultar muy útil, se sentía sola pero es algo que ella siempre había lidiado; justo ahora se sentía más sola que de costumbre, pero con su actual animo ese pensamiento quedo eclipsado cuando entro al salón y no había nadie, bien, pensó podía escoger por primera vez su lugar



Cassie



No se le veía por allí, no le encontró en el estacionamiento, no le encontró en los pasillos… la despedida del día anterior fue tan poco increíblemente corta… Tal vez todo fue debido al momento, tal vez no se repetiría jamás, tal vez la viera pasar y haría como si no la conociera… Sinceramente se sentía una dramática, estaba llevando un poco lejos sus pensamientos, él no tenía que ir a buscarla todos los días y ese día fue porque no tenía auto así que ya le hizo su favor.

Al cerrar su casillero vi a Rose, la recordaba perfectamente, pero lo que estaba fuera de lugar era la manera en que ella la miraba: estaba sonriendo.

Nunca nadie le había sonreído así, a diferencia de sus padres, esta apenas y había visto.
Luego que se hubiera ido a su clase, ella se fue a la suya pensando en que esa chica la trataba con amabilidad no fingida.

La clase comenzó y Cassie miro a su alrededor, allí estaba Olly, más halla Natalie, pero ninguna la miro, y quien buscaba estaba ausente.

Unos minutos más tarde la puerta del aula se abrió y entro Gabriel, se le veía azorado y al levantar la mirada la fijo en Cassie, ella le sonrió, y aunque el tardo unos segundos en devolverle la sonrisa para ella fue la más bonita que había visto.






Gabriel


Gabriel pasó toda la clase pensando en lo pasado la tarde anterior. Cassie no sabía nada de él y él sabía mucho de ella, hace mucho que él se sentaba allí detrás de ella aunque ella siempre pareciera ausente, la consideraba linda y ahora que se había acercado a ella se daba cuenta que era buena chica. Pero su pasado era oscuro, drogas, detención, vandalismo, sexo… y mientras Natalie estuviera allí, detrás de él mirándolo tan fijamente como él lo sentía, las cosas nunca irían bien.

El timbre sonó y como de costumbre el no entendió nada de la clase, espero a que Cassie se levantara para ir juntos a la siguiente clase. Cassie recogía sus cuadernos cuando uno cayó al suelo, Natalie paso y lo piso, Cassie retrocedió porque iba a llevársela por delante, Natalie volvió su mirada hacia mí y sonrió; esa sonrisa decía más que una broma, contaba una larga historia que se rememoró ayer en la tarde. Gabriel desvió la mirada y ayudo a Cassie a recoger su libro.

-¿Cómo estás?-. Le pregunto mientras salían del aula.

-Bien-.

Se hizo un incómodo silencio, Gabriel tenía una disculpa que no sabía porque pero debía de dar, en la garganta.

-Yo… Siento a verte dejado ayer así, se supone que te había invitado a comer-.

-Oh, no tranquilo, tendrías tus asuntos supongo-.

-¿Qué tal si te paso buscando mañana?-.

Ah Cassie se le colorearon las mejillas de un profundo rojo y bajo la mirada.

-¿Eso es un sí?-.

Y ella asintió.

 Y así entraron a la siguiente clase. 

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Bueno aqui les tengo el siguiente capitulo, no es nada emocionante ni triste, pero bueno, el siguiente si lo sera y esta vez si prometo tenerlo esta semana.   Y si si estaban preguntando si los sonidos son del blog si lo son, muhahahaha ando en plan  Hallowen  oh como se escriba, hasta hay una  zombie  al ladito buuuuu se comera su cerebro si no comentan :D 

7 comentarios:

Aгiα dijo...

Me he sentido tan identificada con Cassie... Debo decir que me encanta esta historia, porque narra historias tan reales ...
Pues a mí el capítulo no me ha aburrido en absoluto, es más, me ha encantado los reencuentros. Cassie con Rose y con Gabriel ^^ ¿Qué más da el pasado de Gabriel? ¡Qué estrés! XDDDDDDD

Gracias por publicar, lo necesitaba JAJAJAJA Y esperaré el siguiente jeje

¡¡Un besazo!! :D

Gaia dijo...

Siempre me gustan los cambios que le das al blog. Y, aunque odie los zombies, éste me ha hecho gracia ^^ jajajaja Creo que ahora mismo lo que más me gusta es la foto del gatito negro, algún día tendré uno *-* jajajaja
Y respecto al capítulo ha estado muy bien, dices que no es triste pero para mí la forma de actuar y de pensar de estas dos chicas siempre tiene un rastro de tristeza... Una por sus problemas con la báscula y la otra por sus continuas violaciones, cada una sufre a su manera... Pero me ha gustado que se hayan conocido, y me parece que van a llevarse bien, sin duda :)

Y yo también pienso que no hay nada de malo en Gabriel, el pasado pasado está, lo que importa es su presente; y en éste es un chico que enamoraría a cualquiera :) jejeje

Bueno, me dejo de testamentos! Como ves me ha gustado este regreso ^^ y espero que el próximo tarde menos, eso sí! jejeje

Un besazoooo ^^

Nana dijo...

Yo siento que entre Rose y Cassie puede existir una amistad muy potente que ayude a ambas chicas a seguir con una vida normal. La conexión es palpable, casi la misma que se siente cuando Gabriel mira a Cassie. La chica tiene una dureza impresionante, pero es muy blandita por dentro.
Natalie en cambio es de cerebro hueco. No se le puede pedir más.
Espero de verdad que Gabriel sepa hacer las cosas bien con Cassie, porque ella no se merece sufrir más.

Y ya espero el siguiente :) Por cierto, detesto los zombies xDD
Un besitoooooo

FunnyFantasy dijo...

Algunas de las cosas me hacen recordarme a mi, la angustia el dolor que escribes parece tan real por la forma en que lo escribes que hasta se te encoge el corazón por no poder apoyar a esas chicas de las que escribes,
un beso F.F.

1diablo dijo...

que extraña casualidad, que extrañas coincidencias me encuentro hoy día, un abrazo ya estamos conversando

Motherfucker (with a brain) dijo...

Es tan lindo :L me gusta mucho rose

You know, L? The Shinigamis only eat apples. dijo...

Wow, me reeeeeeeeeee identifiqué con Cassie, y un poquito con Rose, Cassie porque, bueno, ya sabes, su anorexia, y que sus padres no se den cuenta... Y Rose, por su sentimiento de soledad. También con Cassie cuando dice que nunca nadie le había sonreído así tan sinceramente. Porque conmigo siempre fueron falsamente amables.
Me encantó la historia, aunque me gustaría leer los capítulos anteriores D:
Saluudos :D